Hablemos ahora de lo que creemos es una evolución en la comunicación de las personas.
Tiempo atrás una pareja de novios que se encontraban a varias leguas de distancia, se contactaban vía correo, carta, eso que ahora parece tan incompatible con nuestra era tecnológica.
Esa pareja podía pasar semanas sin noticias de su amado o amada. Fieles o no, como ahora, ambos se añoraban y deseaban de una manera tal que en el momento en que se encontrasen las estrellas sacaban boleto en primera fila para ver el reencuentro detrás de algún galpón de campo o lugar poco convencional para el 2008.
Ahora en los hoteles alojamiento te brindan preservativos, ducha, cable, ventilador, cama de dos plazas... casi todo; lástima que aún no puedan incluir un poco de "Magia y Piripipí" en el combo. Digo "magia" y pienso en ese pantalón sucio con tierra, en ese sabor especial de hacer lo que todos vinimos a hacer al mundo, que se llama Amor, de la manera mas natural y animal posible, osea... de la mejor manera posible.
Todo tiene que ver con todo. La carta contaba con el don de la transmición hasta de un sabor que la chica deseaba hacer llegar a su novio. El mensaje de texto es mas frío de que el polo norte y es tuyo solo si contas con el macabro crédito que desaparece sin saber como.
Hoy, con el auge de la telefonía móvil, todos nos vamos haciendo cada vez mas dependientes de ese aparatito finito que te lo cobran como si durara mil años hasta la eternidad.
Yo mismo siento la necesidad de escribir un mensaje de texto en algún momento en que desearía que alguien me escriba. Miles de noches dormidos lo adictos con el teléfono en la mano esperando que suene para sentirse feliz... si no suena aparece la ansiedad, la necesidad, la sed. "Que Pobre Felicidad"...
Esclavos todos de un juego en donde los enamorados se hacen desear esperando intencionalmente que pasen bajo el puente minutos largos para responder un mensaje de texto barato y poco profundo.
Esclavos todos de un sistema tan excluyente como la escuela que educa a los que entran y marca para toda la vida a los que no tuvieron la posibilidad de la educación.
Esclavos todos de un juego de simulaciones, algunas verdades y muchas mentiras; desiluciones y algarabías; Un chat en donde los que se esconden detrás de una pantalla dicen ser lo que no son para parecer irresistibles;
Una Falacia vestida de maravillas; pero con los píes de barro... con los pies de la Nueva Era.
"Una Vida inalámbrica... pero con los cables pelados."