En una aldea renacentista, donde todos se conocen y aveces se desconocen; donde la bruma de la mañana se mezcla con el olor de las milanesas del mediodía, la vida se desarrolla como un gran “cuento de hadas”.
A veces rutinaria, otras aburrida... pasan tardes y noches sentados en la vereda bebiendo esa infusión milenaria de aquellos lares que comunica las almas y en conjunto con alguna hierba medicinal, forman la perfecta sintonía de amistad.
En la aldea los nombres que figuran en los padrones oficiales del monarquico estado, son modificado por definiciones mas personales y que hacen al entendimiento cotidiano y entebla en las relaciones interpersonales un vinculo de pertenenia… “el que no pertenece a la aldea, no sabe cual es el apodo o seudonimo de cada uno”. Yo diría que es uno de los elementos o signos sociales que mas emparentan lazos de pertenencia... mas que la bandera borbónica. Hay codigos, existen normas. Hay nombres y sobrenombres que tienen mas vigencia que aquellos. Rara vez un vecino sepa el nombre original de aquel que hace 40 años le dicen “Cacho”.
Es toda una gran estancia, verde y con mucha extension de hormigueros y bordos marcados en la tierra, de nubes y soles cambiantes cada mañana.
En su casco mas centrico, viven los humanoides. Poderosos y capaces de producir herramientas para la evolucion de su especie. Lo que los distingue solo es su dedo "gordo" de las manos, pués eso lo convierte en el unico animal capaz de transformar la naturaleza.
Entre ellos está los Cacho´s,el Hacho y un Macho. Y si ya no están en vida, aún viven en el colectivo imaginario de la época. Pasaron a mejor cielo pero emocionalmente todavía se los recuerda en aquel suelo.
Detrás del galpón y tapados de negro polvo estan los animales... mas felinos que marsupiales. Está el Gato y la Gata, el Tigre y sus hijitos bien al lado de Chanchito. El Tero juega a la pelota con Cachorro y el Tordo dibuja una pelota en la tierra con una rama que le presto el Toro. A todo esto al Laucha no hay modo de despertarlo de la siesta.
Delante del casco y con inclinacion a la amistad se encuentran Chichito y el Flaco; La Gorda y el Paco; El Puri y el Mate, Purín, Poli y Totolate. Cablin y el Kaki, el Coco y el Pitu juegan a los autitos en el garage. Los Pepe`s, el Pepo y la Pepo lo siguen al Pipo que les enseña el mejor camino para ir a pescar.
Los Bayos lo llevaron a Nando a pintar un cuadro ideado por los Rengos a orillas del lago marrón.
De reojos miran los que se pierden en los campos de trigo, animales al esecho de algun bandido; El Bucha y la Paca; la Pocha, el Tico y la Pacha.
Juegan a las escondidas en las tardes largas las Pecas y el Peca; el Pachu y los Turcos; El Gringo, la Pito y el Loncho. La Pico y Cachín meriendan y se ríen, ceban mates amargos y comen salamínes. El que se pone celoso es Chorizito por que no le dejan ni un pokitito.
Desde el pupitre de la gran sala de estudios y pegados al ventanal, entre libros y tazas de té, los estudiantes iluminados piensan todos los "porqués". Entre ellos: Chirola, la Chorly o la Chola, la Lula y el Tuco, Keko, Juancho y la Popi. El Orli cansado, se relaja a un costado mientras el Beto le recrimina que el Charly le saco una mina.
Se viajes se fueron el Lupo y el Pola, el Puchi con el Lichi, el Lechi y Cheché. El Corto y la Osa miran TV.
La Beba, los Tito´s y los Tato´s aprendieron a jugar Poker y asi pasan los ratos.
La moda está a cargo de las Mellis y los Mellis, dos pares de rosa y uno de azúl, juegan a vestirse con esa ropa vieja que encontraron en aquél baúl.
El Chiche y Pelado fueron al pueblo a tomar helado. El Kuki y el Caco mastican hoja de Coca que le dió la Porota de su herbario medicinal. Yoni y el Pancho fueron a cazar caranchos; Carincho, el Pipi y el Frín ponen la mesa para comerlos luego de freír.
La Gordita medita y piensa y la Polochi limpia la pieza.
Y en el altillo el mas tarado, pasa dias y dias sentado; escribiendo cuentos de fantasias... el Choco los mira desde allí arriba.