Sur sur... lejano y encantador sur. Llegas a la vida en un momento de éxtasis y alegría. Euforia y adolescencia se mezclan con tu fresco aire matinal; con tu brillante sol, que perdurará en las retinas de miles viajeros que buscan escapar de no se que.
Sur sur... desértico y paradísiaco sur. Han montado ante tu espalda un circo de fantasías. Gritos al viento desde una cúspide renacentista, gritos que penetran en el eco mas remoto de las latitudes menos lejanas.
Guitarra y payasos bailan al ritmo del son sureño, tierra de patagones y expediciones... transformadas en noches de bailes y canciones.
Celos, mitos, fábulas hacen tu mística, aunque dos realidades avalan tu fama de noctambula.
Sur sur... una vez te disfruté de una manera inolvidable, con amigos entrañables y aromas de alarde.
Sur sur... una vez te padecí ante suplicios y rezos, pedí que sus labios no conozcan besos en aquellos horizontes, pero sus promesas se perdieron al cruzar el primer monte.
Sur sur... otra vez me dueles y aunque son otras las pieles y distintos los pensares, nadie podrá quitarme los males de una decena de noches.
Humo... viejo compañero humo vuelva a llenar agujeros, y aunque esta vez no desespero y confío en sus ojos verdes, dame una mano para que mis antojos no se llenen de maldiciones, que mi cabeza no se valla por los rincones mas oscuros del pensar y que naides me venga a arrebatar mi fidelidad por sus pasiones.
Sur... una vez te disfrute; dos te padezco.